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C erca
del dieciséis por ciento de la población mundial tiene acceso a la
Internet, habiéndose registrado un crecimiento del 200 por ciento
entre 2000 y 2005 según datos recopilados por Internet World Stats.
El crecimiento ha sido más acelerado en África (423,9 por ciento) y en
Medio Oriente (454,2 por ciento), seguido de América Latina y el
Caribe (342,5 por ciento), pero todas las regiones del mundo han
registrado un crecimiento superior al 100 por ciento en esos cinco
años. Más personas que nunca -y, presumiblemente, más personas con
una amplia variedad de destrezas y niveles de sofisticación- utilizan
ahora la Internet. Y la mayoría de usuarios confían en el sistema de
nombres de dominio de la Internet, que conduce a partir de nombres
fáciles de recordar a direcciones IP (Protocolo de Internet), y
esperan ser conducidos de manera confiable al sitio Web que han
ingresado en un buscador.
Desafortunadamente, eso no
siempre ocurre. Los atacantes pueden irrumpir en el sistema de
nombres de dominio (DNS) interceptando transmisiones u obteniendo
acceso ilícito a servidores en la red para manipular indebidamente la
información del sistema DNS. La capacidad de reencaminar a los
usuarios incautos hacia otros dominios deja abierto el riesgo de
fraude en el comercio electrónico o de ataques contra la
infraestructura de la Internet, en donde la mayoría de usuarios
finales no pueden evitarlo, ni siquiera detectarlo.
Los ataques serios contra el
sistema DNS son una realidad. En junio de 2006, Michelle Baltazar
informó en Financial Standard que un estudio sobre Seguridad Global de
Deloitte determinó que “más de las tres cuartas partes de los 150
grupos financieros líderes en el mundo han sufrido una violación seria
a su seguridad en los últimos doce meses”. Estos ataques fueron el
resultado de prácticas de “phishing”, en donde un mensaje de correo
electrónico es usado para atraer engañosamente a los usuarios finales
a sitios falsos, y otras más insidiosas de “pharming”, en donde un
ataque al sistema DNS reencamina a los usuarios a un sitio “bogus”.
Las buenas noticias son que se
encuentran en camino medidas de seguridad en un esfuerzo global de
cooperación para ayudar a que el sistema DNS funcione como la gente
espera que lo haga –de manera confiable. Desde la década de 1990, la
comunidad técnica internacional ha venido trabajando en el protocolo
de Extensiones de Seguridad del Sistema de Nombres de Dominio (DNSSEC,
por sus siglas en inglés) a través del proceso de establecimiento de
normas del Grupo de Trabajo en Ingeniería de Internet (IETF, por sus
siglas en inglés), después de que varias voces respetadas demostraron
la existencia y gravedad de la amenaza. La norma fue publicada en
octubre de 2004 y se ha iniciado su despliegue a escala internacional.
Como funciona DNSSEC
D NSSEC
introduce firmas digitales en toda la jerarquía del sistema DNS, que
comienza en la raíz y se extiende a través de los dominios de más alto
nivel (los TLD genéricos, tales como .COM, .NET y .INFO y los códigos
de país tales como .MX, .BR y .CL), a zonas individuales. DNSSEC
establece que el binding entre un nombre de dominio y sus registros de
recursos, incluso sus direcciones IP, no se ha visto comprometido.
Puede usarse para rastrear las direcciones usadas para servidores de
la red y de correo electrónico hacia atrás hasta el usuario de buena
fe del dominio, para proporcionar pruebas certeras que un binding es
bogus (falso), o para demostrar que un nombre de dominio o tipo de
recurso específico no existe. Las aplicaciones como los buscadores en
la red y los sistemas de correo electrónico pueden usar las firmas
digitales para proporcionar nuevos servicios a sus usuarios.
El despliegue de DNSSEC en una
zona es un proceso que comprende dos pasos. La clave que firma la
información de la zona (la clave para firmas de zonas) está a su vez
firmada, y la parte privada del par de claves (la clave para firma de
claves) es entonces retenida por la zona superior, de manera que
cualquier sistema que cumple con DNSSEC y que solicita información de
una zona que cumple con DNSSEC puede validar la clave. Esto crea una
cadena de confianza en toda la trayectoria hacia arriba de la
jerarquía del sistema DNS, eventualmente hasta la raíz. Ambos pares
de claves, la clave para firma de zonas y la clave para firma de
claves, deben ser cambiadas o reemplazadas a intervalos regulares o,
si se han visto comprometidas, de forma no programada. El reemplazo
de claves sigue siendo tema de investigación. Además, es posible
“recorrer una zona”, lo que permite a una persona descubrir el
contenido completo de un archivo de zona, lo cual puede desafiar la
privacidad y la seguridad de los datos. Un grupo internacional de
desarrollo está trabajando con ambos problemas dentro del proceso del
Grupo IETF. Finalmente, la firma de la raíz y el manejo de sus claves
son críticos para el despliegue y se están
haciendo esfuerzos para hacerlo.
Estado de Despliegue de DNSSEC
El Registro Nacional Sueco (.SE)
se convirtió en el primer dominio de máximo nivel (TLD) que desplegó
el protocolo en septiembre de 2005. La organización de servicios de
infraestructura europea, RIPE NCC, también ha comenzado a desplegar
DNSSEC en sus zonas, y .AERO, un TLD patrocinado en el sector de
servicios de transporte para la aviación con sede en Ginebra, ha
anunciado planes para hacerlo también. El grado de interés es alto e
ICANN (la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y
Números), entre otras, ha patrocinado talleres regulares que
constituyen un foro para la educación y la extensión. Recientemente,
por ejemplo, NIC México y el Tecnológico de Monterrey – Campus de
Monterrey lanzaron el sistema DNSSEC de prueba en México,
anticipándose a una migración futura a DNSSEC en el ccTLD .MX.
El Departamento de Seguridad
Nacional de los Estados Unidos lidera las acciones de ese país para
garantizar el sistema de nombres de dominio y respalda la Iniciativa
de Despliegue de DNSSEC, que trabaja con muchas naciones y organismos
en los sectores público y privado para alentar la adopción de medidas
de seguridad para el sistema DNS. VeriSign, PIR, que opera el TLD .ORG,
NeuStar e Internet2, un consorcio de las principales universidades de
los Estados Unidos con vínculos con los laboratorios federales de ese
país y con instituciones de investigación canadienses, han
participado o están participando en proyectos piloto.
Desde el punto de vista de la
organización, los gastos indirectos operativos pueden probablemente
ser absorbidos dentro de los marcos de organización existentes. Sin
embargo, el protocolo sí acarrea nuevos procedimientos y puede causar
una desorganización temporal. Quienes lo han adoptado tempranamente
observan, no obstante, que el despliegue puede introducirse a través
del ciclo natural de “upgrading” y ofrece una oportunidad para
racionalizar sistemas ad hoc que en ocasiones son heredados.
Próximos
Pasos
Es necesario refinar el protocolo
para tratar el tema del reemplazo de claves y el recorrido de zonas.
El comprender el funcionamiento y medir el impacto del protocolo sobre
las operaciones existentes representa otro desafío; el impacto
potencial del despliegue de DNSSEC varía según qué parte de la
transacción se considere, el número de nombres de dominio en una zona
y la cantidad de información acerca de cada nombre de dominio.
Investigadores del Instituto Nacional de Normas y Tecnología de los
Estados Unidos, entre otros, están investigando estos temas. La
siguiente página Web resume la información disponible:
http://www-x.antd.nist.gov/dnssec/dnssec-perform.html.
Finalmente, los esfuerzos hasta la fecha han dado como resultado una
serie de herramientas (véase
http://www.dnssec-deployment.org/TK), pero aún existen algunas
brechas. Además, todavía es necesario un trabajo considerable para
hacer que estas herramientas sean más fáciles de usar.
Amy Friedlander (Shinkuro, Inc.)
y Denise Graveline (Don’t Get Caught)
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