La revolución tecnológica del nuevo milenio la
constituyen definitivamente las nuevas tecnologías de la información y
las comunicaciones electrónicas (TIC), siendo que permiten la
transformación de prácticamente toda actividad humana, desde el
gobierno, pasando por el comercio y otras actividades económicas,
hasta el simple entretenimiento. La razón para tal nivel de
penetración es que inciden sobre el motor principal del desarrollo, la
inteligencia humana. La posibilidad de acceder a cantidades masivas de
información, en forma instantánea y barata, ha impulsado el proceso
creativo y de aprendizaje, así como el acercamiento social, abriendo
con ello innumerable avenidas para el mejoramiento de la calidad de
vida de todos.
Toda tecnología, sin embargo, carece de valor si no
está orientada al bienestar de la humanidad, por lo que es necesario
diseñar políticas públicas que enmarquen su uso y aplicación dentro de
una visión de país o región, en la que todos los ciudadanos se
beneficien de las oportunidades y ventajas que las tecnologías puedan
ofrecer. Es necesario armonizar los intereses de todos, de la sociedad
civil, de la iniciativa privada y de el Gobierno. No se debe olvidar
que la tecnología además de ser materia de comercio, es también
herramienta que puede transformar la calidad de vida de comunidades
enteras.
Si tomamos en cuenta que la competitividad que
exige la nueva economía mundial como parte de los procesos
globalizadotes, no es más que la productividad mismas de las
instituciones y ésta reside justamente en los seres humanos que las
conforman, comprendemos fácilmente que la mejor estrategia de
competitividad es aquella que optimiza el capital humano, potenciando
su saber y creatividad, a través de herramientas que le pongan a
disposición un ambiente de aprendizaje permanente, en el que a través
del estudio y la experiencia compartida maximice toda su capacidad
humana.
La nueva sociedad de la información y el
conocimiento es justamente una sociedad en red, en la que los seres
humanos distribuyen y comparten sus ideas y conocimientos, sus
aspiraciones, valores y necesidades, permitiendo así la conformación
de agrupamientos estratégicos que integran sus ventajas competitivas a
través de una malla de enlaces que permiten el intercambio a muy alta
velocidad de toda la información necesaria para la generación de
soluciones innovadoras. La competitividad ciertamente está ligada a la
velocidad con que se produce el intercambio informativo, en forma
similar a como reacciona nuestro cerebro a través del sistema nervioso
cuando se ve sometido a diversos estímulos. De aquí la importancia de
la conectividad, de la capacidad de información en la infraestructuras
de transporte de señales, de la topología de las redes, de las
aplicaciones y contenidos disponibles.
Es claro que a la par del capital humano y la
infraestructura , se requieren una visión conjunta, políticas ,
regulaciones e instituciones sostenibles que garanticen un programa de
conectividad comunitaria justo, equitativo e inclusivo. En esto debe
basarse la estrategia del sector de las tecnologías de la información
y las comunicaciones electrónicas para la competitividad
centroamericana. Es necesario diseñar, de manera concertada entre
todos los actores de la sociedad, un programa regional que garantice
la construcción de una sociedad de la información sin exclusiones, ni
marginaciones, sin brechas ni sesgos, donde todos podamos acceder a la
información que deseamos, en la forma que la necesitamos, cuando la
queramos y desde donde nos encontremos.
Héctor Leonel Rodríguez Milla
Secretario Ejecutivo
Comisión Técnica de Telecomunicaciones de Centro América, COMTELCA