|
La interconexión es definida por la Unión
Internacional de Telecomunicaciones (ITU por sus siglas en inglés)
como: “los arreglos técnicos y comerciales bajo los cuales los
proveedores conectan sus equipos, redes y les dan a su clientes la
posibilidad de tener acceso a los clientes, los servicios y las redes
de otros proveedores de servicios”[1].
La interconexión es un factor central para
determinar la estructura de mercado, la viabilidad de los competidores
y el éxito de los programas de regulación. Desde el inicio de la
industria de las telecomunicaciones, la interconexión ha sido vital
para asegurar la conectividad de las redes, pero en los últimos años
este factor se ha vuelto crítico debido al desarrollo de múltiples
tecnologías de comunicación – como Internet, la telefonía móvil, las
redes inalámbricas, los sistemas satelitales – capaces de interactuar
o converger unas con otras y que al mismo tiempo han permitido la
coexistencia de distintas empresas que compiten por el mismo mercado[2].
Para J. Laffont y J. Tirole[3]
“una política de interconexión inteligente es la clave para el
desarrollo de la competencia en la industria de las
telecomunicaciones”. La estructura y nivel de interconexión tiene
importantes implicaciones sobre las decisiones de inversión de los
operadores, sobre los precios y el valor agregado de los servicios que
reciben los consumidores. En consecuencia, la agenda regulatoria ha
pasado de preocuparse únicamente por minimizar precios y vigilar los
subsidios, a gestionar diversos asuntos relacionados a la competencia
y la entrada de nuevas empresas[4]
.
La industria de las telecomunicaciones ha sufrido
importantes cambios en las últimas dos décadas. Dos de las fuerzas más
significativas que dirigen estos cambios han sido los esfuerzos para
promover una competencia efectiva y la expansión global de los
servicios de telecomunicaciones por medio de la amplia difusión de la
tecnología. Los cambios han transformado la estructura de la
propiedad, de la industria y de los mercados en este sector; se ha
pasado de la propiedad estatal a la privada y de una situación de
monopolio natural a una de competencia.
Desafortunadamente, la aparición de la
competencia en los mercados de las telecomunicaciones no ha sido
total, pues la tecnología no ha avanzado lo suficiente para lograr un
mercado completamente competitivo[5].
En muchos casos, la competencia depende de la posibilidad de acceder a
insumos con características de monopolio natural, por ejemplo, el
acceso a la redes y la posibilidad de interconectarse a estás[6]
. E. Noam[7]
señala que “el control de la interconexión por cualquier organismo, ya
sea gubernamental o privado, se ha convertido en la clave para el
control del sistema de las telecomunicaciones y su estructura de
mercado.” Así, el principal argumento para regular el acceso a la
interconexión es el poder de mercado y sus posibles consecuencias
sobre la estructura de mercado y los consumidores.
Si las empresas dominantes, con mayor cantidad de
clientes, no se interconectan con los entrantes, estos no tendrán
mucha oportunidad de atraer clientes porque no podrán ponerlos en
contacto con los usuarios del operador dominante. La experiencia ha
mostrado que las empresas dominantes no proveen el acceso a sus redes
de manera voluntaria a sus competidores y aunque lo hicieran, una
regulación cuidadosa de la política de interconexión, incluyendo los
aspectos técnicos y de costos, puede ser necesaria para evitar que los
dominantes hagan uso de su poder de mercado.
El regulador tratará entre otras cosas de
facilitar la interconexión entre el operador dominante y el entrante;
lograr los acuerdos no discriminatorios; fomentar tarifas basadas en
costos; establecer los términos y condiciones técnicas y comerciales
de los acuerdos; limitar el periodo de negociación; definir estándares
de calidad e incluir las sanciones correspondientes en caso de fallas
y, establecer los mecanismos de solución de disputas entre los
operadores[8].
Para facilitar las negociaciones y el logro de
acuerdos entre las empresas, se ha propuesto la creación de ciertos
criterios generales que deben regir la interconexión. Los
procedimientos más utilizados son la creación de lineamientos
generales y la publicación de Ofertas de Referencia de Interconexión (RIO
por sus siglas en inglés). En el primer caso, los reguladores
establecen lineamientos generales que deben ser considerados como
requerimientos mínimos para lograr acuerdos de interconexión. Los
lineamientos no son, en la mayoría de los casos, detallados y dan a
los operadores cierta flexibilidad para llevar a cabo las
negociaciones y dar forma al acuerdo que mejor les convenga[9].
Por su parte, las RIO contienen la información
importante sobre cómo se proveerá la interconexión y el esquema bajo
el cual se llevarán a cabo las negociaciones, especialmente si hay un
operador dominante. En la mayoría de los casos, los acuerdos logrados
bajo las RIO son enviadas al regulador para su aprobación, en caso de
que no las apruebe, las reenviará a los operadores para que las
modifiquen o hará las correcciones que considere pertinentes. Las RIO
ofrecen grandes ventajas a los nuevos operadores porque llegan a las
negociaciones con mayor información sobre los términos y condiciones
de las propuestas del operador dominante.
Durante la XIII reunión del Comité Consultivo
Permanente I: Telecomunicaciones fue aprobado un documento que
analiza los términos, principios y herramientas
que disponen los países miembros de la Comisión Interamericana de
Telecomunicaciones (CITEL) para implementar un sistema de
interconexión que fomente la competencia en forma conjunta entre los
operadores de telecomunicaciones.
Más específicamente, el documento contiene una
serie de principios que los miembros de la CITEL están de acuerdo en
considerar como elementos críticos dentro de cualquier sistema de
interconexión. La finalidad de este documento no es dar indicaciones,
sino más bien asistir a los países a enfrentar la rigurosa tarea de
elaborar e implementar regulaciones de interconexión. El documento
incluye información compilada mediante el estudio de Interconexión de
la CITEL, así como la encuesta realizada a los países miembros de la
CITEL con la finalidad de actualizar el
documento Directrices y Prácticas de la
CITEL para la Regulación de las Interconexiones en América.
Esther Sánchez (Venezuela)
Coordinadora en el tema de interconexión
Grupo Relator de
Aspectos Económicos de las Telecomunicaciones
|
Información adicional: Notas:
|
|