Boletín electrónico / Número 48 - Junio, 2008

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Contabilidad regulatoria

La contabilidad regulatoria resulta actualmente una herramienta fundamental para que el regulador pueda ejercer sus funciones de manera eficaz. Por lo general, las autoridades regulatorias, actuando bajo el paraguas que otorgan contratos de concesión o licencias para la prestación de servicios, no disponen de información de la misma calidad con la que cuentan quienes se encuentran con la responsabilidad de llevar adelante tal prestación de servicios. Esta problemática particularmente tiene lugar en materia de egresos, costos y gastos,  relacionados con la prestación del servicio. Esta cuestión que se vuelve critica cuando, como en el sector de las telecomunicaciones, se habla recurrentemente acerca de la eficiencia en la prestación del servicio y fundamentalmente para evaluar o determinar la estructura y nivel tarifario.

Desde el punto de vista económico, el concepto de eficiencia puede focalizarse básicamente desde diferentes planos, los  que a su vez deben interrelacionarse, tales como:

(i)             Asignativo: que las tarifas  reflejen la escasez en la producción del bien o la prestación del servicio.

(ii)           Productivo: que el operador minimice costos para un nivel dado de producción (o cobertura del servicio) o bien que maximice el nivel de producción (o cobertura de servicio),  para un determinado de mix de insumos.

(iii)          Distributivo: que la estructura tarifaria resulte consistente con la posibilidad de pago del usuario y nivel de acceso al servicio.

(iv)          Dinámico: en el sentido que el operador invierta adecuadamente contando con  un nivel de tarifa que permita cubrir los costos propios de la prestación del servicio, incluyendo por supuesto los mismos costos de inversión.

Las distintas tipologías que caracterizan al concepto de eficiencia desde el punto de vista económico, objetivos particulares en si mismo dentro de la multiplicidad existente en relación con la regulación de la prestación del servicio,  y su interrelación con instrumentos fundamentales, de interés primordial para los reguladores, como por ejemplo el nivel tarifario, la estructura tarifaria, el régimen tarifario y el sistema regulatorio que gobierna la prestación, los que definen de por si la necesidad de que el regulador deba contar con herramientas como un sistema de contabilidad regulatoria.

Tomando en cuenta la perspectiva que brinda el enfoque principal–agente, la contabilidad regulatoria constituye una herramienta cuya utilización pretende acortar la ya mencionada brecha o asimetría que se da alrededor de la información disponible,  tanto en cuanto a su cantidad como calidad,  entre cada una de las partes interesadas dentro de la materia regulada. La asimetría en la información puede tener como consecuencia entre otras cuestiones las siguientes:

(i)             Ineficiencia en la prestación de los servicios.

(ii)           Deformación en las estructuras de costos.

(iii)          Deficiente valuación de inversiones.

(iv)          Niveles tarifarios no razonables.

(v)           Falta de supervisión o control.

(vi)          Deficiente asignación de recursos.

(vii)         Calidad no adecuada o suficiente en la prestación de los servicios.

(viii)       Rentabilidad en exceso para el prestador.

(ix)          Impacto negativo en la distribución del ingreso.

Puede afirmarse entonces que la contabilidad regulatoria resulta caracterizada como un sistema único[1] de captura, registro y ordenamiento de datos que principalmente busca satisfacer requerimientos de información estrictamente orientados hacia fines regulatorios buscando satisfacer necesidades relacionadas por ejemplo con el acceso a información consistente  y objetiva, en orden a supervisar metas, controlar aspectos económicos financieros, y fundamentalmente resguardar el nivel de la eficiencia y calidad de servicio comprometido por el prestador.

Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo indican que: “… la contabilidad regulatoria constituye un sistema de captura y manejo de datos que unifica la metodología y los formatos a utilizar por un proveedor de servicios al momento de presentar información requerida por el regulador. Su principal objetivo es la mitigación de la asimetría informativa.”.

Por otra parte, el Banco Mundial agrega al respecto que: “… sobre la base del principio de separación contable, … la contabilidad regulatoria es una forma particular de Contabilidad de Costos en los que las divisiones de cuentas y los criterios de imputación son fijados en función de los objetivos regulatorios.”.

A diferencia de la  contabilidad tradicional, que expone los hechos contables y establece resultados ocurridos en un período determinado focalizándose en la gestión patrimonial pasada, la contabilidad regulatoria tiene una perspectiva orientada al futuro reflejada hacia el control del desempeño del prestador incluyendo tanto el aspecto técnico como el económico financiero.

Sin embargo, cabe destacar que a pesar de que por un lado la información que produce un sistema de contabilidad puede no ser suficiente para el ejercicio de las tareas de regulación, fundamentalmente desde el punto de vista económico, y que el interés del regulador es centrarse básicamente en la actividad regulada, un sistema de contabilidad regulatoria debe primordialmente resguardar su consistencia con los postulados básicos los principios de contabilidad generalmente aceptados (PCGA) y criterios de prudencia vigentes en el país donde se realiza la prestación de los servicios, tanto como con los registros contables del prestador bajo regulación.

Objetivos

En general, desde el punto de vista del regulador contar con un sistema de contabilidad regulatoria tiene como objetivo disponer de una base de costos, confiable, de fácil manejo y estructurada sobre criterios comunes, que contribuya por ejemplo a determinar costos eficientes de prestación de servicios, comportamientos anticompetitivos, o la existencia de subsidios cruzados. De esta manera, uno de los objetivos básicos que se encuentra emparentado con un sistema de contabilidad regulatoria es la clara separación de ingresos y egresos, costos y gastos, entre las actividades reguladas y no reguladas que lleva a cabo el prestador del servicio.

La utilización de idénticas fuentes de información y la homogeneidad en la identificación de cuentas y valoración e imputación de partidas,  requisitos que caracterizan a un sistema de contabilidad regulatoria, deben también servir como base de comparación del desempeño de la empresa bajo regulación, incluyendo su condición financiera. Esta base de comparación uniforme no solamente tendrá efectos positivos, como se indicaba en la sección anterior, en la reducción de las asimetrías en la información y riesgo regulatorio, sino que también seguramente redundará en una disminución de los llamados costos de transacción.

Algunos de los principios básicos en los que debería apoyarse un sistema de contabilidad regulatoria se enumeran en la matriz que se expone a continuación:

Consistencia

Una vez definidos, los principios y criterios de un sistema de contabilidad regulatoria deben resultar estables y con permanencia en el tiempo.

Objetividad

Todas las atribuciones y asignaciones de ingresos y egresos deben especificarse sobre una base objetiva.

Causalidad

Tanto los ingresos como los egresos deben ser asignados y/o atribuidos de acuerdo a la actividad los generen.

Transparencia

Claridad en los métodos de asignación seleccionados partidas de ingresos y egresos y las partidas perfectamente distinguibles.

Además de los objetivos que ya han sido explicitados más arriba un sistema de contabilidad regulatoria puede contribuir a revelar comportamientos anticompetitivos o la presencia y el funcionamiento de subsidios, o bien asistir en la  supervisión de la condición financiera del prestador del servicio, siempre orientado al mejoramiento de la transparencia en el proceso regulatorio.

Desafíos

La definición y puesta en marcha de un sistema de contabilidad regulatoria, además de la serie de beneficios mutuos ya apuntados, a los que se podría agregar la reducción de la discrecionalidad, el acortamiento del horizonte de incertidumbre de ingresos y egresos, o el mejoramiento en la exposición de la información concerniente a la materia regulada, plantea una serie de desafíos tanto desde el punto de vista del regulador como del prestador de servicios.

Fundamentalmente, el principal desafío que se plantea con la puesta en marcha de un sistema de contabilidad regulatoria para ambas parte es el incremento de la  transparencia regulatoria y de la calidad institucional del control y la supervisión de la prestación del servicio.

Resulta sumamente importante que a partir de las antedichas características de homogeneidad y uniformidad ambas partes, regulador y regulado, construyan un lenguaje y una base de entendimiento común, en orden a que ambas partes puedan  entender lo mismo cuando se trata de componentes de partidas o estructuras de egresos o procesos de asignación o atribución de ingresos y egresos.

Igualmente ambos, tanto regulador como regulado, deberán realizar un esfuerzo para que cada uno en su ámbito genere tanto  la información apropiada para el funcionamiento del sistema de contabilidad regulatoria así  como la adaptación de sus bases de datos y sistemas informáticos a tales efectos.

Específicamente desde el punto del regulador ante la implementación de un sistema de contabilidad regulatoria el desafío se centra en la definición de principios simples y transparentes pero contundentes. Así mismo deberá contar con recursos humanos y sistemas adecuados para poder no solo recolectar la información sino también interpretarla y utilizarla como soporte de procesos regulatorios determinantes como por ejemplo la revisión tarifaria.  Deberá el regulador estructurar a partir del sistema de contabilidad regulatoria indicadores de gestión y de eficiencia que permita realizar de manera consistente comparaciones entre empresas o benchmarking. De esta manera, un  sistema de contabilidad regulatoria debe coadyuvar a definir una metodología clara de cálculo tarifario y apoyar el análisis económico financiero del prestador de servicios. También el regulador deberá diseñar procesos adecuados para fortalecer la publicidad y exposición de las conclusiones y datos principales que puedan extraerse a partir de la implementación del sistema de contabilidad regulatoria.

Desde el punto de vista del prestador del servicio el principal desafío es contribuir a cubrir las necesidades existentes de provisión de información objetiva y transparente reduciendo así ciertas discrecionalidades que podrían existir originando la mencionada asimetría en la información. También deberá disponer los recursos necesarios en orden a poner a disposición del regulador la información que se requiera para el funcionamiento del sistema de contabilidad regulatoria en el formato, detalle y periodicidad determinada.  Así mismo deberá adaptar o modificar la arquitectura de  procesos contables internos y/o  planes y manuales de cuentas[2] que ya se encuentren funcionando en su ámbito. Incluso existe la posibilidad, de acuerdo a como sea definido el alcance del sistema de contabilidad regulatoria, que el prestador deba sujetarse a nuevos tipos de auditorias, con la consiguiente adaptación de procesos y recursos que se haga necesaria. Por ultimo, se prevé que el regulado deba extremar los cuidados disponiendo recursos adicionales en relación para aumentar el nivel de confiabilidad tanto en la producción, resguardo y provisión de la información relacionada con el sistema de contabilidad regulatoria.

 

Administration of Argentina

 

Facundo Fernández Begni
Coordinador de la Carpeta Técnica de la CITEL
sobre el tema



[1] En el sentido de que específicamente con fines regulatorios es utilizado tanto por el regulador como el regulado, que da como punto de partida una base común de análisis  reduciendo así todo nivel de discrecionalidad.

 

[2] Este tipo de mecanismos se sugiere que sean implementados de manera gradual.

 

Información adicional: Extracto de la Carpeta técnica de la CITEL sobre CASOS PRACTICOS DE APLICACIÓN Y USO DE LA CONTABILIDAD REGULATORIA.

 


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